sábado, 31 de diciembre de 2011

8. Crisis de las TV autonómicas: origen

El 28 de octubre de 1956 Televisión Española (TVE) lanzaba su primera emisión: el discurso inaugural del ministro Gabriel Arias Salgado.

Televisión Española era definida por el ya derogado Estatuto de Radiodifusión y Televisión (ERTV) como un servicio público de titularidad estatal. En sus orígenes, la financiación de esta cadena corría a cuenta exclusiva del Estado. Poco a poco fue entrando publicidad, pero durante los primeros años era tan escasa que no podía considerarse una verdadera fuente de financiación.

El panorama publicitario de TVE comenzó a cambiar gracias a la expansión económica que vivió España a partir de 1982. El crecimiento económico provocó un aumento de la demanda publicitaria, que benefició notablemente a TVE, en ese momento única cadena de televisión en España (la primera autonómica no llegaría hasta un año más tarde). Los ingresos por publicidad aumentaron de manera muy significativa y TVE pasó a disponer de una nueve fuente de financiación.

Esta situación fue denunciada durante años por las cadenas privadas que empezaron a proliferar en España a partir del año 1989, tras la aprobación de la Ley de televisión privada por el Gobierno de Felipe González.

Las cadenas privadas consideraban que se encontraban en una situación de desventaja competitiva con respecto a TVE, pues esta contaba, como hemos visto, con una doble fuente de financiación: las subvenciones presupuestarias del estado y los ingresos por su actividad comercial.

Finalmente, en 2009 se anunció que a partir del año 2010 TVE dejaría de emitir publicidad. Por contra, las cadenas privadas en abierto deberían contribuir a la financiación de la cadena pública con un 3% de sus ingresos, las televisiones privadas de pago con un 1,5% y las telecomunicaciones con un 0,9%.

Esta medida trajo consigo, según UTECA (Unión de Televisiones Comerciales Asociadas), un aumento de los ingresos por publicidad tanto en la cadenas privadas (29,3%) como en las televisiones autonómicas (9,8%). Sin embargo, esto no ha sido suficiente para las autonómicas, cuya crisis es cada día más acusada.

La primeras cadenas autonómicas españolas surgieron en el año 1983 tras la aprobación de la Ley del Tercer Canal de Televisión por parte del gobierno de Felipe González. Atendiendo al artículo 2.2 del ERTV, las comunidades autónomas tenían derecho a pedir al Estado la concesión de un canal de ámbito territorial; las comunidades autónomas serían las encargadas de gestionar ese canal, pero la titularidad seguiría correspondiendo al Estado.

La financiación de las cadenas autonómicas era la misma que la de TVE antes de la desaparición de la publicidad, pero su escasa difusión (TVE se emite a nivel nacional, las autonómicas no) ha hecho que las autonómicas no hayan podido luchar contra TVE y las cadenas privadas.

Las audiencias de las autonómicas son limitadas y van en descenso, por lo que cada vez atraen meno publicidad -pese a que esta aumentase con la supresión de la publicidad en TVE-. Esto se traduce en unos ingresos insuficientes para sostener la cadena, lo que obliga a aumentar las subvenciones y con ello el nivel de endeudamiento.

Algunos ejemplos de endeudamiento:
  • RTVV, autonómica valenciana, 1287 millones de euros.
  • Telemadrid 250 millones de euros.
  • TV3, televisión catalana, 45 millones de euros.
  • TVG, autonómica gallega, 25 millones de euros.
  • IB3, autonómica balear, 20.8 millones de euros.
  • EiTB, televisión vasca, 16 millones de euros.

Según Vertele, a través de datos de Deloitte, de los 1918 millones de euros que en 2010 fueron a parar a las televisiones públicas en concepto de subvenciones y tasas, 808.8 fueron a las arcas de las cadenas autonómicas (a repartir entre las 13 cadenas públicas, con sus 28 canales). Esta situación, sumada a las pérdidas económicas de las autonómicas como consecuencia del descenso de las audiencias y los bajos ingresos por publicidad, obligó a los Gobiernos Regionales a añadir 356 millones de euros a fin de tratar de mantener con vida las cadenas. Pero esto tampoco parece haber sido suficiente.

La aparición de la Televisión Digital Terrestre, con su fragmentación de las audiencias, no ha hecho más que agravar la crisis de las autonómicas.

En este contexto, ¿Qué futuro le espera a las televisiones autonómicas? Lo explicamos en la siguiente entrada.

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